Albert Einsten es el paradigma que siempre se cita a la hora de destacar una cabeza por demás talentosa, incluso fuera de los límites que los humanos conocemos, y es por eso que, tan pronto se conoce el caso de algún chico con capacidad superiores para adaptarse al mundo de la ciencia y demás, se le compara inmediatamente con el físico más brillante que haya existido alguna vez.
Ahora, el último en ser objeto de esta comparación es un joven norteamericano, llamado Jacob Barnett, cuya vida comenzó siendo bastante más difícil de lo que es actualmente, cuando fue diagnosticado de autismo grave a los dos años de edad, cuadro que sin embargo evolucionó a su favor, y que le permite, con apenas 14 años, encontrarse realizando un doctorado de física cuántica en la ciudad de Indiana, en Estados Unidos.
De hecho, el caso fue desesperante al principio para sus padres, considerando que ...