Hay gente que se puede pasar toda una vida, o al menos buenos años de ella, para poder comprar su propia casa. Otros en cambio, como las personas sobre las que hablaremos a continuación, parecen tener dinero de sobra, y optaron por adquirir una vivienda con el único propósito de derribarla, y entonces mejorar las vistas que poseen en la que habitan, ubicada a escasa distancia de la anterior.
Concretamente, este relato ficticio adquiere dimensiones reales cuando nos enteramos del caso del matrimonio Winslow, una pareja que acudió recientemente a una subasta de inmuebles para hacerse con la mansión colindante a su terreno, la cual se ejecutaba porque su anterior dueño, quien se comprometió a pagar siete millones de dólares por su propiedad, no podía hacer frente a los pagos, y la había abandonado.
Entonces, los Winslow la compraron por una suma superior a los tres millones de euros, luego de hacer ...