Análisis: Pro Evolution Soccer 2012 2

Más allá de las competiciones licenciadas, la Master Liga sigue siendo el modo de juego más atractivo a pesar de no ser, precisamente, el más realista. Sigue en la línea que nos tiene acostumbrados de años anteriores, añadiendo, además, la posibilidad de jugar en red con nuestro equipo. Otro modo ya consolidado es el de convertirse en una leyenda del fútbol profesional, en el que gracias a nuestra habilidad a la hora controlar nuestro jugador, previamente personalizado a nuestro gusto, seremos capaces de formar parte de los equipos más poderosos del planeta y erigirnos como el nuevo Messi. La novedad más suculenta, sin embargo, llega con la incorporación de un modo cooperativo online de hasta ocho personas, cuatro contra cuatro.

Esta edición cuenta con una novedad relativa, hablamos del retorno de un modo de entrenamiento que desapareció de un día para otro y que ahora vuelve de forma suficientemente completa y divertida, gracias a él podremos poner en práctica nuestras habilidades y estrategias a balón parado.

Visualmente, si bien es cierto que el motor gráfico está anticuado, el trabajo realizado es loable. Los estadios son espectaculares gracias a su fantástica iluminación y su alto grado de detallismo (cámaras de televisión, agentes de seguridad, banquetas con entrenadores dando órdenes en las áreas técnicas, etcétera). Los modelados de los jugadores también han mejorado sustancialmente a lo largo de las últimas entregas, y llegan a ofrecer una fidelización realmente impactante gracias, en gran medida, a una gran representación facial y una buena proporcionalidad de los modelados.

Desgraciadamente, todo cambia cuando la pelota se pone en movimiento, el realismo obtenido gracias al buen trabajo anteriormente mencionado queda sesgado por culpa de unas animaciones extraordinariamente robóticas y un comportamiento del esférico algo extraño. Las físicas y las animaciones siguen dando batalla a Konami, con el salto de generación aún no han sido capaces de obtener un resultado conforme a la potencia del hardware actual. De hecho, parece claro que la mejora definitiva no llegará hasta la implementación de un motor gráfico totalmente nuevo.

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