Análisis: Pro Evolution Soccer 2012 3

Los comentarios siguen en la línea de años anteriores, oraciones inconexas y repetitivas, no hay ninguna mejora significativa respecto de las últimas entregas de la saga. Destaca el sonido ambiental la variedad de cánticos del público, personalizados según los equipos locales, pero pueden llegar a ser bastante repetitivos, incluso pesados. Cabe destacar la inmersión que provocan los gritos de esfuerzo de los jugadores o de las indicaciones desde la banda. La música no destaca por variedad ni por calidad, simplemente cumple su objetivo de acompañar unos menús claros y elegantes.

En cuanto al control, la mejora es palpable. Los giros de los jugadores se suceden con más naturalidad, igual que los toques o pases, se han suavizado los cambios de dirección absurdos o los cambios de ritmo inhumanos gracias a unas transiciones mucho más trabajadas, distante todavía, sin embargo, del nivel esperado. La sensación frente al televisor es de mayor fluidez y variedad de movimientos, si tomamos como referencia los episodios precedentes, pero algunas animaciones siguen sin convencer y todavía existen transiciones deficientes. La mejora está, pero aún queda mucho trabajo por hacer.

Otro aspecto bastante mejorado es el ritmo de juego, más pausado y creíble, que consigue alejarse un poco de las autopistas sin peaje para las bandas en las que el equipo de desarrollo del juego nos había acabado por acostumbrarse. La elaboración de una buena táctica toma un papel más importante en este PES 2012, ya sea trenzando jugadas al más puro estilo Barça o buscando la velocidad del contragolpe típica del fútbol inglés. Pero no sólo notaremos la predisposición de cada equipo a la hora de controlarlo sino que, además, todas estas filosofías futbolísticas quedan perfectamente reflejadas a la hora de jugar contra la inteligencia artificial. Aun así es fácil, y demasiado frecuente, desesperarse con errores absurdos, tanto de nuestros compañeros como de nuestros rivales, en ambos casos resulta frustrante. No es difícil detectar acciones estrafalarias: malas coberturas, colocaciones inexplicables, porteros kamikaze, etcétera…

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