Graba, borra, rebobina… cincuenta años con la cinta de cassette

Las cintas de cassette han cumplido 50 años. ¿Las cintas de qué? Si eres de la generación que nació a mediados de los noventa probablemente no hayas escuchado ninguna, porque tú ya creciste con los CD y los mp3. Pero los que somos un poco más mayores recordamos con cariño esas cintas rectangulares que llevábamos en las excursiones del colegio para escucharlas con el walkman. ¿Walk qué? Calla y lee, chaval.

Las cintas de cassette se introdujeron en el mercado a mediados de los años sesenta como una alternativa a los vinilos. Este formato revolucionó rápidamente el mundo de la música porque los aficionados, gracias a los cassettes de doble pletina, podían hacer su montajes. En esa época todos éramos djs y era común regalar selecciones de los grandes éxitos para todo tipo de ocasiones. En esos maravillosos años era impensable hablar de piratería por grabarle a un colega el nuevo disco de Alejandro Sanz…

Las cintas tenían 90 o 120 minutos entre las dos caras, con lo que en una de las grandes cabían más de 30 canciones, ¡una barbaridad! Lo mejor de todo era que se podía regrabar o, si no querías que se borrase, se quitaba pequeño plástico de una esquinita y ya no se podía grabar encima. Si te arrepentías… un poco de cinta adhesiva y listo. Ya, ya, ¿pero qué pasaba cuándo querías volver a escuchar la canción que acababa de pasar? Si eras uno de los afortunados que tenía walkman con rebobinador, no tenías más que pulsar el botón. Si no… ¡tu amigo el boli bic te solucionaba el problema!

Lo malo era cuando se salían por algún motivo… la electricidad estática hacía de las suyas y rápidamente se enrollaba. En algunas ocasiones el enredo era insalvable y no nos quedaba otra que volver a grabar la cinta. Aunque algunos aprovechan el contratiempo para hacer arte, como en este vídeo:

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