Comidas horrorosas

Ya sabes que hay comidas y “comidas” y no, no me refiero a la comida que te ponga tu pareja que no sabes bien lo que es y te da miedo preguntar por si tú lo has confundido por carne viscosa y resulta que es pasta. No, mejor no preguntes si no quieres salir escaldado.

Me refiero a comida horrorosa de verdad, esa que no te gustaría comer por nada de mundo, o que a lo mejor pruebas, quién sabe, pero desde luego yo no me acercaría ni a 500 metros de ella.

Un ejemplo, Escamoles, una comida de México que es, ni más ni menos, que huevos de una hormiga, la Liometopum negra. Lo peor de todo es que estas hormigas son venenosas (al parecer los huevos no) y los sirven para degustación de las personas.

Pero hay más, ¿qué tal un Casu Marzu? Se trata de queso que dirás, qué rico… pero, ¿y si te digo que está lleno de gusanos y con un olor a descomposición? Creo que ahora no te hará tanta gracia. Pues existe, y además es de Italia, es decir, que nos pilla más cerca.

Y el Lutefisk, de Noruega, al menos nos debería gustar algo más porque resulta que es bacalao. Dirás, mira, un plato normal pero… ¿bacalao con lejía es normal? Porque de eso trata Lutefisk.

O Baby Mice Wine, o lo que es lo mismo, Vino de Ratones bebés. ¿Quién se atrevería a probar un vino donde, dentro del mismo, hay ratoncitos, como si fueran fetos? Desde luego, yo no. Esto es algo que puedes encontrarte en Korea.

Pero quizás lo que menos te gustaría es el Pacha, de Iraq, que es la cabeza de una oveja. Y encima te la ponen de una forma que asusta nada más ver el plato, eso seguro.

Vía: Cracked

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