Conflictos interpersonales

La adolescencia trae consigo una serie de trastornos que generalmente predisponen al mal humor y a las oscilaciones anímicas. Pero además, en ocasiones, este desequilibrio interior puede llegar a afectar a las personas con las que nos relacionamos a diario y a quienes en realidad queremos mucho, más sin querer lastimamos por nuestra situación delicada.

Generalmente, el mal humor y el estrés se generan en la búsqueda constante de un motivo que nos haga sentir felices, útiles, lindos. No debemos olvidar que esta es una etapa de búsqueda y donde el objetivo principal es la perfección estética, psíquica y desde fuera las exigencias no son menores, pues los padres suelen solicitar tal perfección en el campo del estudio y las tareas emprendidas.

Se pueden brindar una lista interminable de consejos para evitar este tipo de enfrentamientos innecesarios o malos entendidos con las personas de nuestro entorno inmediato, mas lo que siempre se debe sugerir es en el momento después, disculparse correctamente, y dar las explicaciones pertinentes a quien se sienta ofendido.

La razón es simple: jamás dejaremos de pasar por alguna situación similar, por más que deseemos evitarlas, pues son propias de la edad. Por ello, si bien es cierto que un día malo lo tiene cualquiera y que en esos casos se sugiere quedarse en casa, escuchando música o viendo la tele, en lugar de salir a encontrarnos con el conflicto, el hecho de chocar con alguien será prácticamente inevitable.

El pedir perdón es un símbolo de humildad y de portación de  valores.

 

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