El estanque

Con este texto estoy segura que reflexionarás acerca de las personas mayores y te darás cuenta de que éstas a menudo pueden ser mucho más creativas que los jóvenes y lograr, sin darte cuenta, que las personas hagan cosas que pensaban no harían (y así disfrutar ellos, sobre todo este anciano).

Un anciano que vivía en Luisiana había sido dueño de una granja grande desde hacía varios años. Tenía un gran estanque en la parte posterior con la forma adecuada para nadar así que un día se metió dentro a nadar y se fijó en que la parte de arriba era agradable para poner mesas de picnic, y demás accesorios, junto con manzanas, duraznos y otros árboles.

Una noche, el viejo granjero decidió bajar a la laguna, ya que no había estado allí por un tiempo a revisarla. Él agarró un balde de cinco galones para traer de vuelta algo de fruta.

Cuando se acercaba a la laguna, escuchó voces gritando y riendo con alegría. Al acercarse, vio que era un grupo de mujeres jóvenes nadando desnudas en su estanque. Las mujeres se percataron de su presencia y nadaron todas a la parte más profunda para cubrirse de la mirada del anciano.

Una de las mujeres le gritó: “¡No vamos a salir hasta que se vaya!”

El anciano frunció el ceño, “No he venido hasta aquí para ver mujeres desnudas o salir del estanque desnudas.” Sostuvo el balde en alto para que las mujeres lo vieran y añadió: “Estoy aquí para alimentar a los caimanes”.

Moraleja: Algunas personas ancianas pueden pensar rápido todavía a pesar de los años que se tengan.

Vía: Bits and Pieces

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *