Un hombre demanda a Nueva York por la comida de la cárcel

Según informa la prensa norteamericana en las últimas horas, Michael Isolda, un hombre que permaneciera como prisionero en la cárcel Rickers Island, de Nueva York, ha presentado una demanda contra la ciudad, por una cifra cercana a los 80 millones de dólares, por los daños que la comida que le brindaban en el centro de detención, causó en todo su sistema digestivo, tanto por la pobre calidad de la misma, como por el poco tiempo para comer que le dan a los internos.

“Para mí, Rikers Island ha sido una sentencia de muerte”, explicó el ex preso, como parte de una cita textual que se incluye, en su totalidad, en la declaración jurada que su abogado presentó con una demanda en la corte federal de Brooklyn esta semana, causando estupor en la prensa local, y la investigación de miles de periódicos acerca de las condiciones en las que realmente se mantiene a la gente en las cárceles.

Lo más curioso del caso, no obstante, es que Rickers Island es una de las cárceles locales de mayor reputación, hecho que prueba el que allí hayan estado “alojados” personajes como el financiero defraudador, Bernard Madoff, o el ex director gerente del FMI Dominique Strauss Kahn, por lo que se supone que la calidad de los alimentos tendiera a ser mejor.

“No te tienes que preocupar de sobrevivir por los otros prisioneros. Allí me preocupaba de la comida que me estaba matando”, continuó en sus declaraciones Isolda, donde explica que, tras someterse a un by-pass gástrico, necesitaba comer despacio y al menos disponer de media hora para ingerir alimentos blandos, algo que evidentemente no podía hacer, ya que a los presos apenas les dan “cuatro minutos” para acabar sus comidas diarias.

En este caso, el ex prisionero ha afirmado también que esta compleja situación, la que según sus palabras afectaba a todos los internos, llegó hasta tal punto que en un momento, “comer tan rápido le causó vómitos y la separación del estómago y el intestino, por lo que tuvo que ser trasladado de urgencia desde la cárcel a un hospital y someterse a otra intervención quirúrgica”, que le tuvo al borde de la muerte.

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