La manipulación de la juventud actual

La creciente de nuestras poblaciones y las bajas tasas de natalidad, van tratando de ubicar cada año, a un numeroso número de personas, en el furgón de cola.

Los mayores, ancianos o viejos, han desaparecido, ya que se han transformado, en pensionistas válidos, independientes o incapacitados. Los primeros se les analiza con  una imagen de afortunados y son libres para disponer de lo que se supone sea una ventaja, para el ocio o disfrutar de la vida.

La imagen de joven, rebelde de los años 60, habita en lo imaginario, pero también dista mucho de ser viable en el espacio social que hoy se dispone para ellos. El joven de la protesta es hoy en día un adulto, por tanto, tienen intereses sobre todo en mantenerse, como en un modelo social que selecciona a todos los individuos, que define como, interesantes, valiosos o competitivos, ya que la selección social, es netamente excluyente, porque todos son los llamados y pocos serán los escogidos, porque no todos los seres humanos dan la talla a ser excelentes, a si sea que se reconozca, que todos tienen derecho a tener un lugar en nuestro mundo.

Los jóvenes y los mayores, se encuentran cada vez más en común, por tanto, desde esos valores utilitaristas de la sociedad productiva, se les encuentran otros lugares de utilidad y también se les fabrica funciones sociales. Por esta razón, sobre los excluidos se crean características, imágenes y categorías comprensivas; cuando a los integrados sólo se les define, el estar integrado, soy lo que hago, la profesión, la ocupación, lo que trabajo.

La total disponibilidad de tiempo libre, es lo que tienen en común, los que se encuentran fuera del mercado de trabajo, ya que estos dos grupos de jóvenes y ancianos en la televisión no son fortuitos. Los mensajes preferidos son, comer adecuadamente y como mantenerse joven.

El contenido simbólico de estos dos grupos de edades, tienen su correlato en el ámbito masivo del consumo, se pueden crear, valores crediticios a estos grupos no generadores de riqueza, ya que el lugar que ocupan, es funcional al sistema productivo, siempre y cuando entren como posibles consumidores, en la demanda de mercancías y en la distribución de riquezas.

Por esta razón necesitaríamos una ventana abierta a la intimidad, para ver cómo reaccionarían los jóvenes, qué hacen los jóvenes y qué piensan los jóvenes.

Fuente: rincón del vago

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