La verdad de la sociedad

La sociedad de nuestro entorno no es nada buena. Y lo siento, pero es la verdad. No ya al margen de lo que se dice en la imagen sino a nivel general. No es nada buena, con sus frivolidades, celos, comparaciones y más el hecho de preferir cuerpos que parece van directos al cementerio que cuerpos algo más rechonchos o, como suelo decir, más “normales”.

Pero es que a nivel de vida estamos peor, y ahora si, centrándome en la imagen que hoy te dejo, se dice en ella una realidad “tan grande como una catedral” como se suele decir. ¿Por qué? Lee la imagen. En ella se dice:

El pobre trabaja. Pues si, todos los pobre debemos trabajar para sacar dinero y tener algo que llevarnos a la boca, ropa, una casa, etc.

El rico le explota. Cuántas veces habremos tenido un jefe al que no le importaba si ya era la hora de salir o no, tenías que quedarte a trabajar más..

El soldado defiende a los dos. Aún a pesar de ser un trabajador más, su status es mayor (como la policía), teniendo en cuenta que vive de esos dos pues si no tuviera que protegerlos no habría nada.

El contribuyente paga por los tres. Está claro, de alguna manera se ha de sacar dinero.

El vago descansa por los cuatro. Bueno, tanto como vago, hoy día mejor la persona que no es capaz de encontrar trabajo.

El borracho bebe por los cinco.

El banquero estafa a los seis. Bancos, ¿qué se puede decir de ellos que sea bueno?

El abogado engaña a los siete.

El médico mata a los ocho.

El sepulturero entierra a los nueve.

El político vive de los diez. Obviamente, los políticos siempre tienen las de ganar.

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