Mapas nuevos en cada partida

Los juegos de tablero pueden resultar pesados si, después de jugar dos o tres veces, se vuelven aburridos porque el tablero siempre es igual. Este es un problema que presentan, en ocasiones, los juegos de dungeons, donde cuando has jugado dos o tres veces, ya conoces el tablero al dedillo y pierde toda la gracia. ¿Para qué volver a jugar si ya te sabes dónde están las trampas y los secretos?

Si quieres solucionarlo, puedes crear tus propios mapas y jugar con ellos en lugar del tablero original. De esta forma tendrás más diversión porque podrás cambiar de vez en cuando el mapa. Sin embargo, cuando pase un tiempo tendrás el mismo problema y tendrás que crear un nuevo tablero… ¿cómo solucionarlo para no tener que hacer uno nuevo cada poco tiempo?

Lo mejor para esto es utilizar mapas geomórficos. No te asustes por la palabra, es mucho más sencillo de lo que parece. Se trata de mapas compuestos por pequeñas piezas, como si fueran puzzles. Todas estas piezas pueden unirse entre sí de manera que encajan perfectamente sea cual sea la combinación. Por ejemplo, si tienen caminos, todos tendrán una salida en la otra ficha, de manera que cada vez que la unas, tengas un mapa completamente distinto.

Aunque es habitual usarlo en juegos de dungeons, como te hemos indicado, puedes construirte tus propios juegos. Sólo tendrás que utilizar tu imaginación y crear las fichas. Cuanto más divertidas sean las reglas, más emocionante será. ¿Te imaginas las posibilidades que pueden dar estos juegos? ¡Cada partida será única!

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