Marcando propiedad

No se por qué en muchos hogares hay veces en las que, los hombres, tienen un sillón favorito, quizás por el hecho de que se vea mejor la televisión o porque sea más cómodo o vete tú a saber, porque cuando te sientas tú no ves nada diferente en ese sillón.

Pero el caso es que ocurre como con Homer Simpson y su sofá, y el lugar donde él siempre se sienta. A los hombres (y lo reconozco, también a las mujeres) nos gusta sentarnos en un mismo sitio, parece que somos de costumbres.

Como otra de las costumbres de los hombres es que ellos tienen el mando. Y mucho ojo con quitárselo o escondérselo de la vista. Da igual que quieran cambiar o no, el mando es como un apéndice para ellos y perderlo es como perder algo muy valioso para ellos, tanto que no paran hasta encontrarlo, o se enfadan y gruñen cuando ven que se va a coger y se cambia de cadena (aún cuando no estén viendo la tele, parece que es propiedad suyo).

Por eso quizás aquí está la solución para muchos hombres, o al menos para aquellos que quieren el mando solo para ellos. Se trata de un sillón que puede ser más o menos cómodo pero, atado al sillón, o mejor dicho, encadenado al mismo, tenemos el mando de la televisión. De esa forma si el sillón es tuyo el mando también lo es y a ver quién es el listo ahora que intenta quitártelo.

Claro, esto puede generar muchos problemas en la familia porque uno no debería decidir por los demás, pero ya sabemos lo brutos que somos todos y la tele, aunque parece que ahora se ve menos, es sagrada (de hecho en muchos hogares se sabe qué se va a ver cada día porque es lo que se ve siempre).

Vía: Absolutelymadness

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