Pagan una fortuna por una casa para derribarla

Hay gente que se puede pasar toda una vida, o al menos buenos años de ella, para poder comprar su propia casa. Otros en cambio, como las personas sobre las que hablaremos a continuación, parecen tener dinero de sobra, y optaron por adquirir una vivienda con el único propósito de derribarla, y entonces mejorar las vistas que poseen en la que habitan, ubicada a escasa distancia de la anterior.

Concretamente, este relato ficticio adquiere dimensiones reales cuando nos enteramos del caso del matrimonio Winslow, una pareja que acudió recientemente a una subasta de inmuebles para hacerse con la mansión colindante a su terreno, la cual se ejecutaba porque su anterior dueño, quien se comprometió a pagar siete millones de dólares por su propiedad, no podía hacer frente a los pagos, y la había abandonado.

Entonces, los Winslow la compraron por una suma superior a los tres millones de euros, luego de hacer algunas cuentas en casa y ver que había llegado fin de mes y que les sobraba algo de dinero de sus ahorros. Pero, para sorpresa de todo el mundo, no tenían ningún auspicioso plan para su nueva casa, sino que sus consideraciones eran mucho más austeras, y extrañas, por definirla de algún modo.

Tan pronto hacerse con la millonaria vivienda, este matrimonio la derribó en un par de semanas, aprovechando el importante terreno en el que se encontraba ubicada la misma para plantar árboles y arbustos de todo tipo, con la única intención de mejorar la vista de su casa, la casa en la que habitan, la cual de por sí cuenta ya con cerca de mil metros cuadrados de superficie.

“La casa estaba echa polvo de todas maneras. Nadie ha vivido ahí en los últimos dos años”, cuentan la mayoría de los vecinos de la localidad de Bevedere, por lo que de alguna forma se han mostrado de acuerdo con la decisión de este matrimonio, alocada, pero que le vendrá bien a todos los amantes de la naturaleza que se encuentren en el lugar.

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