Se queda sin pelotas

Hay un momento en la vida de todo hombre en el que realmente te das cuenta que, a pesar de todo, estamos firmemente unidos a nuestras pelotas, aunque algunas veces nos damos cuenta de ello con algo de dolor.

Este pobre esquiador casi pierde sus piezas más preciadas por un mal cálculo de distancia y velocidad… pero está claro que le duele tanto a él como al comentarista, que casi llora.

Dios, no me puedo ni imaginar el dolor que este pobre hombre va a sentir en los días siguientes.

5 pensamientos en “Se queda sin pelotas”

  1. “El tipo necesita un abrazo” ja ja ja, tiene razón y una bolsa con hielo. ¿Ese estremecimiento (no se me ocurre otro termino) que se escucha después del grito lo da el comentarista?

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