La escena es bastante típica. Comenzamos a aminar desde casa hacia el trabajo o la Universidad, o por qué no nos dirigimos también a visitar a un pariente, y el cabo de unos minutos, esa amenaza de lluvia se vuelve realidad, planteándonos un dilema por demás conocidos, basado sobre todo en cómo deben ser nuestros movimientos para evitar mojarnos demasiado.
Pues bien, en este sentido hay que destacar en primer lugar que si bien el razonamiento lógico de las personas es que a cuanta mayor velocidad vayan, podrían mojarse menos, también podemos interpretar que, al contrario, en ese caso uno estaría exponiéndose a una mayor cantidad de gotas sobre su cuerpo.
De hecho, al respecto han estado trabajando en los últimos tiempos distintos especialistas de diferentes partes del mundo, con la intención de poder dar una respuesta a las personas que se ven continuamente aquejadas por esta problemática, para conocer cuál es ...