Te hará llorar

Reconozcámoslo, las básculas nos hacen llorar. Ya seamos hombres o mujeres esas básculas están hechas para que lloremos de frustración, para sentirnos de lo peor que hay en el mundo y, ¿por qué? Porque no tenemos nuestro peso, porque somos personas “normales” que tenemos unos kilitos de más y no por eso quiere decir que debamos sentirnos insatisfechas.

Creo que esta imagen que he encontrado es la mejor para reflejar una realidad como es la de las básculas en las tiendas. Por ejemplo, en una de las farmacias de mi barrio hay una báscula y todo el mundo, hombres y mujeres, la miran con cara de asco, sabiendo que, si en algún momento ellos se subieran y preguntaran por su peso, la máquina no les va a mentir, les dirá la verdad.

Y esa verdad casi siempre, querrá decir que le sobran kilos de un lado, de otro, de los dos. Por eso sabemos que no debemos tentar a la suerte porque, como dice la imagen: “te hará llorar”.

Eso no quita que, para los niños, sea una fuente de diversión y la mayoría de las veces acabamos dejando que los niños se suban para que vean cómo funciona (y así se diviertan). El problema puede venir después, cuando el niño te diga que quiere que tú te subas. A ver cómo sales de eso.

Desde luego, si no hubiera básculas a lo mejor el mundo sería más feliz, al menos sería un paso para que la gente no se fijara tanto en el físico de las personas pues, como siempre digo, conforme nos hagamos viejos, todos tendremos la piel arrugada y seremos feos, qué más da serlo desde el principio o al final, no te casas con un cuerpo, sino con una persona.

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