Una monja deja los hábitos por la comparsa

Mercedes Erbetta

Está más que claro que la vida de las monjas es de muchísimo sacrificio, al punto de que muchas veces tienen que dejar de lado sus sueños más preciados para poder seguir el camino de Dios, lo más apartadas posible del pecado, y en ocasiones también, de la vida que tiene la mayoría de la gente. Sin embargo, también existen casos de rebeldía, como el sucedido en Argentina hace algunos días.

En concreto, se habla de la historia de una monja, llamada Mercedes Erbetta, que supo seguir los designios de Dios desde los 24 años, cuatro después de haber debutado en una de las comparsas más importantes de la zona en donde vive, y que luego de ocho años encerrada en el convento, entendió que su verdadero lugar en el mundo se encontraba junto al baile, por lo que abandonó los hábitos y volvió a su vieja vida.

De esta forma, la que se crió al ritmo de los tambores, y que en un momento eligió la vida religiosa, terminó alejándose de ella para siempre, para convertirse en una de las bailarinas más destacadas de Marumbá, una de las comparsas que animan todos los sábados los corsos de Hansenkamp, un pequeño pueblo local, donde el Carnaval es un festejo ineludible en esta época del año.

Ahora, a sus 32 años, la ex monja no tiene ningún tipo de inconveniente en rememorar su pasado dentro del convento, destacando que fue un momento especial de su vida, y que disfrutó mucho la vida allí adentro, hasta que se convenció de que eso no era lo suyo, decisión que considera que le ha “cambiado la vida” para siempre, considerando que otro sería su destino de haber seguido con los párrocos locales.

De ese modo, tras ocho años y medio como hermana mercedaria, dejó los hábitos y ahora volvió a la comparsa para ser una verdadera embajadora de la misma, aunque sigue colaborando en muchas de las causas solidarias que su Iglesia lleva adelante.

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