La gestión de residuos se consolida como un factor crítico para la eficiencia operativa de las empresas, colocándose en el primer plano de las decisiones estratégicas corporativas. En este contexto, la selección de una compactadora o prensa de cartón se convierte en un paso fundamental, pero a menudo plagado de incertidumbres que complican la decisión. Según un reciente informe de tendencias de Reciclajes Logísticos, es crucial seguir una hoja de ruta que priorice la operatividad y el retorno de inversión, dejando de lado las distracciones del marketing industrial.
A la hora de elegir una compactadora, tres factores determinantes deben ser considerados cuidadosamente. En primer lugar, el volumen de cartón a compactar es esencial. La meta debe ser procesar todo el residuo diario de forma eficiente. Para empresas que generan entre 50 kg y 225 kg diarios de cartón, una prensa que produzca balas de aproximadamente 75 kg es la opción más equilibrada y eficaz, conforme señalan los expertos.
El segundo aspecto a evaluar es la apertura de carga de la máquina. Siguiendo la «regla del 95%», la abertura debe ser suficientemente amplia para facilitar la entrada del 95% del cartón sin necesidad de plegarlo. Esto minimiza la manipulación previa, ahorrando tiempo y mano de obra a lo largo del año.
Finalmente, las dimensiones de la máquina son críticas. Asegurarse de que la compactadora se ajuste al espacio disponible es fundamental, con especial atención a la altura total cuando los pistones están extendidos. Un error de cálculo en este aspecto puede comprometer completamente la instalación.
Los expertos aconsejan ser cautelosos con las promesas de ingeniería superior o tradición de marca que a menudo intentan captar compradores. Es vital obtener contratos por escrito con garantías firmes y preguntar por los costos de mantenimiento, ya que estos pueden ser considerablemente altos y, eventualmente, superar el costo inicial de la máquina.
Para prensas que generan fardos de más de 300 kg, a menudo es más rentable explorar opciones como una Valpak o una rotocompactadora, que optimizan la densidad y el espacio de manera más eficaz.
En España, cada vez más empresas están optando por métodos de trabajo que incluyen garantías y mantenimientos predictivos en el costo de adquisición, así como Acuerdos de Nivel de Servicio (SLA), buscando profesionalizar el sector y evitar que paradas técnicas impacten la cadena de suministro.
El informe subraya la importancia de comparar múltiples proveedores, no solo en términos de precio, sino también considerando garantías, mantenimientos predictivos y tiempos de reparación con SLA firmados. Se destaca el análisis del costo total de propiedad a cinco años (TCO) como el mejor indicador para maximizar la inversión y prevenir gastos imprevistos, contribuyendo así a una gestión de residuos más eficiente y efectiva en el ámbito empresarial.