Impacto del Cierre Heterogéneo de los Mercados Agroalimentarios Globales en 2025

La empresa de Inteligencia Agroalimentaria, Areté, ha publicado su análisis sobre los mercados agrícolas, revelando un cierre del año 2025 con una destacada heterogeneidad. Este nuevo panorama contrasta significativamente con las tensiones generalizadas de campañas anteriores. Según el informe, los precios de las materias primas han mostrado una clara polarización; algunos sectores mantuvieron un terreno positivo mientras que la mayoría experimentó correcciones significativas.

Entre los pocos mercados que han resistido la tendencia a la baja se encuentra el café Arábica, que cerró el año con un notable aumento. Este comportamiento fue impulsado, principalmente en la primera mitad del año, por incertidumbres relacionadas con la disponibilidad del producto y niveles de existencias ajustados en Brasil. No obstante, las mejores perspectivas productivas llevaron a una consolidación de precios hacia fin de año.

En el complejo de la soja, el comportamiento también fue positivo, aunque con situaciones variables. El crecimiento fue liderado en gran parte por el aceite de soja, que se benefició de la fuerte demanda energética por aceites vegetales, aun cuando la disponibilidad agrícola global era buena. Sin embargo, el grano de soja mostró solo una ligera mejora, mientras que la harina de soja mantuvo estabilidad interanual debido a una menor dinámica en la demanda ganadera y un exceso estructural en la oferta.

Mirando hacia el futuro, el sector de la soja se enfrenta a nuevos desafíos. Para 2026 se proyecta una cosecha récord en Brasil, lo que podría aumentar aún más la disponibilidad de grano y sus derivados. Además, persiste la incertidumbre en el ámbito comercial, ya que las relaciones entre Estados Unidos y China siguen siendo críticas. Aunque China ha reanudado las compras de soja, las cifras son inferiores a los niveles históricos, lo que podría disminuir la demanda internacional de grano estadounidense. Esta situación podría mitigarse mediante políticas que fomenten el consumo interno, como un aumento en la producción de biodiésel.

En términos generales, 2025 marca una transición desde un contexto de inflación generalizada hacia uno dominado por los fundamentos productores en la determinación de precios. Para 2026, se anticipa una mayor disparidad en el comportamiento de los mercados, los cuales deberán adaptarse a las dinámicas de oferta, políticas agrícolas y energéticas, además del ritmo de la demanda global.

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