La juventud está cambiando

Me acuerdo cuando éramos niños y nuestras madres no dudaban en plantarnos un bocata de nocilla, un vaso de cacao, y si el día era bueno tocaba vaso de Tang, pero está claro que los chavales de hoy no funcionan igual, de hecho, yo olía a calle, a arena, a barro, y los peques de hoy huelen a Nintendo DS, a sofá y a horas interminables de películas infantiles de muy mala calidad y de dudosa orientación didáctica…

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Mejor no se podría plasmar lo que estoy diciendo.

Vía: flapa vía desconectando