La siesta es una costumbre de muchísimos países, y en general le sirve a las personas para recuperar el sueño que no han tenido durante la noche, y así poder realizar las tareas de la tarde con un poco más de ganas. Sin embargo, hemos llegado a un momento en el que las siestas se ha convertido en algún punto en un producto de lujo, al menos como sucede en la capital austríaca, donde las mismas se venden al público.
Concretamente, todo esto tiene que ver con una iniciativa desarrollada por un estudio local, llamado Reflexia, el cual vende a todo el que quiera, la posibilidad de tomarse un período de descanso en sus instalaciones, de forma tal que puedan desentenderse, al menos por algunas horas, de todo el trajín de las grandes ciudades, como ésta.
“No se trata de un hotel, porque no cedemos la habitación por horas, sino que es ...